La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) aguarda desde hace siete meses a que se mejoren las medidas de seguridad en el edificio de la antigua Subdelegación del Gobierno en Burgos -en pleno centro de la ciudad-, convertido en acuartelamiento provisional de la capital donde se concentran seis unidades del Instituto Armado tras el atentado del pasado 29 de julio que destruyó el acuartelamiento de la Avenida de Cantabria y donde tenían su base. Hasta ahora, confirman las fuentes consultadas por este periódico, el silencio es la única respuesta recibida.
La organización profesional mayoritaria en la Benemérita trasladaba con posterioridad al alto mando en Burgos otras observaciones sobre los fallos de seguridad que detectan en el edificio de la calle de Vitoria con la carretera de Logroño que alberga la Comandancia de la Guardia Civil en la capital y las medidas de protección necesarias para paliar esas carencias. La respuesta es la misma que en el caso anterior.
En ambos casos son ocho propuestas que, destacan desde la asociación profesional, garantizarían la seguridad de los edificios, de los guardias civiles y de los edificios de alrededor. Unas medidas tras las que existe una sólida base documental.
Y es que la dispersión beneficia a los terroristas. Y el atentado con una furgoneta bomba que destruía el acuartelamiento de la Guardia Civil en la Avenida de Cantabria obligó a distribuir a las unidades que se centralizaban en ese complejo por distintos inmuebles de la capital. Siete meses después de aquel atentado que pudo ser una masacre hay en la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) «temor» porque sus peticiones para la mejora de la seguridad en las actuales ubicaciones de la Benemérita en Burgos no han sido escuchadas.
Esta asociación profesional, que ya advertía antes de la explosión de la furgoneta bomba que destrozó la Casa Cuartel de la Guardia Civil en Burgos de que esa zona del perímetro del edificio suponía un peligro, sabe que Burgos y su provincia se hallan en el punto de mira de los terroristas por ser un nudo comunicaciones primordial en la Península y por su cercanía al País Vasco. No hace que aparezcan objetivos concretos en la documentación incautada a la banda terrorista ETA para saberlo.
La AUGC subraya, según confirman las fuentes consultadas, que el edificio de la Subdelegación del Gobierno en Burgos presenta carencias en el aseguramiento del perímetro exterior ya que, entre otras situaciones, aparcan vehículos de cualquier tipo sin que se adopten precauciones. Tampoco hay condiciones para la correcta vigilancia de los vehículos oficiales. Además, hay distribuidos contenedores para la recogida de residuos sólidos urbanos en los que pueden depositarse con facilidad artefactos explosivos.
Las medidas abarcan desde la aplicación de normas legales, para las que es necesaria la cooperación de varias administraciones públicas, para la colocación de bolardos y otros elementos que regulen la circulación de vehículos; la eliminación de elementos que faciliten la colocación de artefactos explosivos de capacidad limitada como papeleras o de mayor potencia como los contenedores de recogida de basuras y otros desperdicios.
La AUGC considera prioritaria la colocación de sistemas de vigilancia con cámaras de circuito cerrado y de megafonía en el exterior del edificio. Un aumento de la vigilancia en el exterior tanto por agentes uniformados como de paisano, además de incremento de las comprobaciones de equipos Tedax en horarios alternativos y adecuados. También exigen un aumento del control exterior por el servicio cinológico para la detección de explosivos.
La asociación profesional de guardias civiles presta atención especial a que se eviten los servicios prestados por un solo agente y actualizaciones periódicas de los planes de seguridad de los que, señalan desde la AUGC, «se desconoce que existan para estas dependencias». Otra medida que demandan es la instalación de unos espejos que faciliten la vigilancia de los laterales del edificio desde el interior.
Comandancia de Burgos
El inmueble que alberga la 2121 Comandancia de la Guardia Civil en Burgos se ubica en la confluencia de varias calles y carreteras principales de la capital de la provincia. El edificio, que ya ha aparecido en documentación incautada a ETA como posible objetivo de la banda terrorista, se construyó en el Barrio de Gamonal. Pero a la vez presenta un escaso perímetro de seguridad y con un limitado ángulo de visión para los servicios de protección.
De hecho, en las inmediaciones de este edificio ya explosionaba un artefacto en 1983. En aquella ocasión no causó daños materiales pero sí un guardia civil presentaba heridas de gravedad. Sin embargo, la desarticulación el pasado año del ‘Comando Vizcaya’ de ETA por la Guardia Civil desvelaba que la organización terrorista controlaba varios edificios oficiales en la capital de los que recogió información, entre ellos la Comandancia.
Y miembros de este grupo de la banda terrorista recabaron informaciones para atentar contra el Cuartel de la Guardia Civil y el Museo Militar de Burgos -que se ubica dentro del recinto del cuartel Diego Porcelos- justo enfrente del edificio que alberga la Comandancia de la Guardia Civil, según se desprendía del auto dictado con posterioridad por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por el que decretaba el encarcelamiento de siete de los diez detenidos en la operación antiterrorista desarrollada, precisamente, por los efectivos de la Guardia Civil.
El edificio de la Comandancia de la Guardia Civil alberga oficinas administrativas, del Subsector de Tráfico, de Acción Social, centrales operativas, del grupo de Información, además de la residencia de oficiales y viviendas de agentes y de sus familias. En la planta baja se ubica, entre otros servicios, el de Intervención de Armas y Explosivos.
Las carencias en materia de seguridad y las medidas que la AUGC exige que se apliquen para solventar esas carencias son similares a las solicitadas para el edificio de la Subdelegación del Gobierno en Burgos. Falta de aseguramiento del perímetro exterior, elementos para la ocultación de artefactos explosivos situados en las inmediaciones, dificultades para que los guardias que se desplazan desde sus domicilios estacionen cerca y ausencia de medidas de control externo.
Burgos como objetivo
La AUGC se empeña en que se apliquen las máximas medidas de seguridad porque conoce que la banda terrorista ha tenido siempre a Burgos y a su provincia en su punto de mira; tanto para cometer atentados como para ubicar ‘buzones’ donde depositar material e instrucciones. Y esta ciudad figura por la relevancia de las acciones de los terroristas en un lugar destacado de la historia negra del terrorismo en España._Así, un comando secuestraba el 17 de enero de1996 al secuestro del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, que acabaría por convertirse en el más largo de la historia con sus 532 hasta que fue liberado de un zulo en Mondragón por la Guardia Civil.
Los comandos de ETA cometieron con anterioridad dos atentados con explosivos en Miranda de Ebro y en Lerma. En la localidad ferroviaria los etarras hicieron estallar el 10 de julio de 1987 una bomba en un aparcamiento de camiones de la empresa ‘Basterra y Zubiaga’, distribuidora de la compañía de hidrocarburos, y lanzaron cuatro granadas contra el complejo que Campsa posee en Ribabellosa, en las afueras de la ciudad. Acertaron en tres de los 25 grandes depósitos. En Lerma explotó el 3 de junio de 1992 un artefacto que contenía veinticinco kilos de amosal que los etarras colocaron junto a la casa cuartel. El atentado ocurrió a las cinco de la madrugada y no hubo heridos, salvo una niña con cortes.
La Policía localizaba el 24 de diciembre de 2003 dos bombas preparadas por un comando de ETA para que estallaran en la estación madrileña de Chamartín a primeras horas de la tarde de ese día. Los agentes detenían entonces en San Sebastián a Garikoitz Arruarte, quien llevaba una mochila con 25 kilos de explosivo, cordón detonante, temporizadores, una pistola, una peluca y otros efectos, además de un billete para el tren Intercity Irún-Madrid. La Policía detuvo el ferrocarril en la estación de Burgos, desalojó a los viajeros e hizo explotar el artefacto.