Aquel enero de 2007, el centro de
Madrid fue tomado (pacíficamente,
claro) por guardias civiles uniformados,
con su histórico tricornio calado
hasta las patillas. Estaban hartos,
cansados de reclamar en el desierto,
de exigir derechos e igualdades con
el resto de Fuerzas y Cuerpos de la
Seguridad del Estado. Y por eso,
convocados por la Asociación Unificada
de Guardias Civiles (AUGC),
miles de guardias acudieron a una
protesta que ha pasado ya a las páginas
de la historia del Instituto Armado.
Pero el Departamento de Interior
no sabía que el reto, que el órdago,
era de primer nivel. Y como
medida defensiva, preventiva, decidió abrir expedientes por faltas «muy graves» a todos los convocantes
de la protesta, a
la junta directiva de
la asociación que en
aquellas fechas
aglutinaba a la gran
mayoría de los guardias.
Pero los expedientados
recurrieron
la decisión ante
los tribunales. Y les
están dando la razón.
La Justicia castrense,
que se caracteriza
habitualmente
por endurecer
aúnmás las sanciones, en esta ocasión
ha rebajado de faltas muy graves
a solo graves las medidas de Rubalcaba
contra los agentes que organizaron
la protesta, en la que
participaron más de 10.000 guardias.
La sanción impuesta por el Ministerio
del Interior supuso de «tres
meses hasta un año de suspensión
de empleo y sueldo».
Tras los recursos interpuestos por
los expedientados, la asociación se
felicita de que los Tribunales militares
están dictando sentencias rebajando
las sanciones de muy graves a
graves. «La causa estriba no en los
hechos cometidos, los cuales son reprochados
con dureza en los fallos
judiciales, sino en la aplicación, con
carácter retroactivo, del actual régimen
disciplinario, que trata conmayor
benevolencia la falta atribuida a
los expedientados», explica la
AUGC. «Desde AUGC criticamos la
postura del actual Gobierno en el
desarrollo de esta gestión, pues se
debieron aplicar estas leyes de oficio
por la Administración ya en la
misma incoación de los expedientes
disciplinarios», indica, para advertir
de que al esperar a que fueran recurridas
en vía judicial se han añadido «perjuicios» a los sancionados. «Por
eso, entre otras causas, las sentencias
serán nuevamente recurridas
ante el Tribunal Supremo», subraya.
Después de tres años de la entrada
en vigor de la Ley de Derechos y
Deberes, la AUGC critica que «nada
ha cambiado» y resalta que al igual
que el sueldo de los guardias civiles
baja en la mismamedida que el resto
de los funcionarios también quieren
que se equipare su jornada laboral
a la de los miembros del Cuerpo
Nacional de Policía.
Recuerda a los miles de agentes
que «inundaron del color verde oliva
la PlazaMayor de Madrid» para
denunciar el «olvido institucional» y
el «agravio» frente al resto de cuerpos
policiales. «Tal era el hartazgo
soportado por los guardias civiles
que no dudaron en enfrentarse a
duras sanciones o incluso a acabar
en una prisión militar», añade.
>LaAsociaciónUnificada de Guardias Civiles ha convocado para el 18 de septiembre una manifestación «multitudinaria» en Madrid para exigir a la Administración una jornada laboral digna.
>Pide a Interior que se asimile la jornada laboral de los guardias a la de la Policía, y que desarrolle los derechos y deberes que contempla la ley aprobada hace tres años.