Eran las 5.18 horas de la mañana del 28 de junio cuando el sargento, al mando de otros agentes, daba el alto a un vehículo cuyo conductor, un vecino de Logroño de 22 años, antes de bajar tan siquiera la ventanilla pisaba a fondo el acelerador intentando evitar la prueba que detecta la ingesta de bebidas alcohólicas y sustancias estupefacientes.
Lo que se produjo a continuación fue una persecución desde el lugar del control, ubicado en uno de los accesos a Lardero, que terminaba con los vehículos empotrados contra un muro de contención de la rotonda de la calle Chile de entrada a la capital.
Según testigos presenciales, primero impactaba el turismo fugado para, sólo segundos después y en el intento de esquivarlo y de no poner en riesgo la vida de terceras personas, hacer lo propio el coche patrulla. A consecuencia del choque ambos conductores fueron ingresados en el Hospital San Pedro: el guardia civil con traumatismo torácico y el joven dado a la fuga con traumatismo abdominal.
Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUCC) no dan crédito a que al compañero se le haya abierto expediente. «Que nos diga la Administración o quien corresponda cómo evitar sanciones disciplinarias durante el servicio cuando está en juego la vida de los guardias civiles, respetando al máximo la seguridad de los ciudadanos... esto a más de un agente le dará que pensar», se pregunta su portavoz, Javier Torrellas.
El sargento, que tras más de un mes de baja ya se ha reincorporado a su puesto, ha rehusado hacer declaraciones al respecto. La Oficina de Prensa de la Comandancia, también.