La disyuntiva del agente

Alguna vez le habrían dicho que se callara. Pero no calló. Después quiso intervenir en un posible caso de malos tratos en el ámbito familiar, y lo que se encontró es que pasaba de ser "apto" a "no apto". El caso de este agente en prácticas enciende los ánimos en la AUGC: siglas contra siglos de tradición

agenteSi el profesor Jesús Neira hubiera sido guardia civil en prácticas en Valencia, quizá ahora vería como la profesión a la que aspira se puede ir por el retrete. De apto a no apto, queja de la ciudadanía de por medio. La razón oficial sería la de haberse metido en la vida privada ajena. La oficiosa, la que no sale en los relatos, la de haber elevado una petición para mejorar sus condiciones laborales. Eso es lo que denuncia la Asociación Unificada de Guardias Civiles, ante la reciente expulsión de un agente en el cuartel de Ribarroja de Turia.

La delegación albaceteña de esta asociación profesional ha hecho llegar a este medio un paquete de ideas con las que pretenden que el agente vuelva a ser admitido en el Instituto Armado, y en las que ponen de manifiesto sus actuales discrepancias con la Comandancia de la ciudad mediterránea. De hecho, buena parte de sus consideraciones se dirigen a la jefatura de dicha unidad, a la que llegan a tachar de “mentalidad retrógrada y misógina”, y a la que se compara con los “salvapatrias” como los que protagonizaron la intentona golpista del 23 de febrero de 1981.

El documento es una hoja de ruta, o una serie de principios de actuación, más que una nota de prensa o un comunicado institucional al uso. Estructurado en cinco puntos, sus autores repasan los hechos, tanto la causa “real” como la “formal” de la expulsión, reflexionan sobre el espíritu que se vive en la Comandancia valenciana, estudian la peligrosidad de ciertos mandos de la Guardia Civil para la democracia y proponen una serie de medidas para las próximas fechas.

Valor o imprudencia

“Un guardia civil que reclama sus derechos no es un buen Guardia civil, según el criterio de este Coronel. El bueno es el sumiso, el lacayo, el pelota”. David, a secas, agente en prácticas del puesto de Ribarroja de Turia, elevó una instancia para mejorar las condiciones en que los uniformados desarrollan su servicio. En ese instante, según la denuncia de la AUGC, se modifica de manera automática su calificación de apto por la de no apto, y se convierte en una persona “non grata” para los escalafones superiores de la comandancia.

Lo que se le transmitió, en cambio, es que se cambiaba su calificación porque se había recibido una queja ciudadana recibida en el puesto mencionado. La queja remitía a una actuación de David, quien trató de interceder, después de identificarse como agente, en un “posible caso de malos tratos en el ámbito familiar”. Así lo sospechó al oír gritos procedentes de una vivienda contigua a la suya. Pero para estos vecinos, aquella actuación fue una intromisión en su vida privada. Y la Comandancia dio más valor a esta versión que a la del agente.

Reflejo o traición

“Aunque sea un gran profesional ha reclamado sus derechos, y eso en este Cuerpo te lo hacen pagar”, concluye en este punto la asociación profesional. En Valencia, y según para qué asuntos, por lo visto el pago es doble. El responsable de la Comandancia “demuestra constantemente su interpretación restrictiva de las reglamentaciones”, por ejemplo en lo tocante a permisos de paternidad y lactancia, u obstruccionismo en la selección de vocales del Consejo de la Guardia Civil. Ello, amén de cierta misoginia. Libro de Investigación de Accidentes de Tráfico, del que es coautor; ejemplo de conducta agresiva: “ha tenido un fuerte disgusto con su mujer, sin desahogarse golpeándola, como tal vez inconfesadamente hubiera deseado”. ¿Reflejo de la realidad? ¿Traición del subconsciente?

En todo caso, los miembros de la AUGC consideran que este tipo de mandos resultan “peligrosos para la democracia”. Máxime en una etapa de crisis como la actual, que “favorece el germen” del totalitarismo, como el de “los supuestos salvapatrias del 23F”. Es por ello que exigen al poder político que “extreme el cuidado” a la hora de poner al frente de instituciones como la Guardia Civil a quienes “utilizan su poder para frenar los avances democráticos”.

Esta asociación se plantea utilizar en primer lugar los “resortes políticos” para resolver tanto la situación del compañero expulsado como apaciguar la “olla a presión” de la Comandancia valeriana. En segundo lugar cuentan con los “recursos básicos” de la actividad de corte sindical, como puedan ser convocatorias de concentración y ruedas de prensa, para mostrar “unidad”, y que podrían ir acompañados de medidas como fletar autobuses para ejercer mayor presión. Las Juntas Directivas de la AUGC en todo el país, según el documento remitido, ya han manifestado su intención de apoyar esta causa “sin reparos”.

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