DISCURSO DE JOAN MIQUEL PERPINYÁ EN EL CONGRESO DEL SUP: VER VÍDEO PULSANDO EN ESTE ENLACE.........VER VÍDEO
"Muchísimas gracias, compañeros y compañeras, amigos y amigas, por honrarme con esta distinción, la Medalla de Oro del Sindicato Unificado de Policía. Os agradezco de todo corazón este reconocimiento que hoy me hacéis a mí, y a mi través a la Asociación Unificada de Guardias Civiles y a todos los que me ayudaron a conseguir los legítimos objetivos que nos habíamos propuesto mientras ejercí mis responsabilidades de Secretario General de AUGC.
Pero para ser justo, debo recogerlo y dedicárselo a quienes durante mi mandato como Secretario General desde el 30 de septiembre de 2006, hasta el 5 de abril de 2008, fueron mis leales colaboradores y sin quienes nada se hubiese conseguido y yo nada hubiese hecho. Y tendría que citar aquí a decenas de personas pero para abreviar citaré a quienes fueron miembros de mi Junta Directiva:
- Jesús Santamarta.
- José Julio González Sempere.
- María del Mar Camacho.
- Francisco Tebar.
- Juan Antonio Delgado
- José Antonio Agudo
- Alberto Moya, quien ahora ejerce las responsabilidades en la Secretaría General.
Todos ellos magníficos profesionales, luchadores incansables, valientes y tenaces, gente de palabra y de honestidad fuera de toda duda.
Yo hoy quiero, ya que estoy en un foro sindical, hacer una breve reflexión. Yo siempre he pensado, yo y quienes me acompañaban y quienes me sustituyen ahora en esta lucha, pensamos que los derechos no se regalan. Se consiguen a través de la firmeza en la lucha inteligente y constante. Previamente a la consecución de cada mejora laboral del tipo que sea, hay una buena lista de esfuerzo y sacrificios. Lo sabemos todos y esto es así. Y si no hay esfuerzo y no hay sacrificios, no puede haber avances. Y digo más, no los habrá.
No somos lacayos, somos funcionarios de la seguridad pública. Esto es, trabajadores con derechos. Personas con derechos a quienes durante muchísimo tiempo les fueron negados. No somos criados y por más que pertenecemos a cuerpos armados de estructura jerarquizada, no somos personas supeditadas a quienes están en puestos más altos de la jerarquía, ni estamos vencidos a sus caprichos, mucho más comunes de lo que sería deseable.
Aunque haya algunos seres de naturaleza humillada y predisposición servil, el común de nosotros sabemos lo que significa la palabra dignidad. Trabajadores, sí; funcionarios, sí; pero criados, no. Y ni el látigo del régimen disciplinario, ni las amenazas, han hecho ni podrán hacer jamás que perdamos la dignidad de trabajadores públicos, que no sirvientes sin más derecho que el libre albedrío de sus jefes.
En estos momentos de graves dificultades económicas para la inmensa mayoría de los españoles, donde se exige a los sindicatos que dejemos aparcadas nuestras justas reivindicaciones salariales, sin ofrecer nada a cambio, como podrían ser avances en los derechos sindicales o de representación colectiva, severamente restringidos también en el CNP en comparación con otros cuerpos de policía que ahora ya son integrales en su territorio, también se oyen voces más altas que nunca que critican al movimiento sindical, el cual es tachado de dócil y acomodaticio, y de alguna forma hasta plantean poco menos que la desaparición de las organizaciones sindicales.
Piden que estas se autofinancien, cosa que no piden a las organizaciones empresariales ni a los partidos políticos ni a la Iglesia siquiera. Que desaparezcan los liberados, que son una carga para el Estado. Arguyen que los sindicatos, han tomado excesiva fuerza y que, por tanto, son perjudiciales. Y yo digo: perjudiciales, ¿para quién? Me horroriza pensar qué sería de nosotros sin organizaciones fuertes, viendo lo que hacen y lo que en ocasiones planean hacer...
Afortunadamente, he conocido muchos y muy buenos sindicalistas. Algunos están hoy aquí. Y debo mencionar aquí y ahora a José Manuel Sánchez Fornet, vuestro Secretario General. Y muchos de estos, para serlo, debieron salirse del conformismo social y de la resignada sumisión a la autoridad. Ser valientes y ejercer de ello. Esto es importante, puesto que sin estos rasgos de rebeldía, inconformismo y arrojo, no puede haber sindicalismo que merezca tal nombre. Yo al menos no lo concibo.
Dejó escrito el dramaturgo Oscar Wilde, que "Dondequiera que haya un hombre que ejercite la autoridad, hay un hombre que se opone a ella".
Quienes luchamos sin descanso hasta conseguir derechos para todo el colectivo de guardias civiles y lo logramos, hemos pagado un alto precio por ello. Un precio por luchar por nuestros derechos.
Aunque reconforta profundamente que el más importante sindicato de policías de este país, el SUP, nos lo reconozca, se acuerde de nosotros y nos honre con esta distinción que agradezco nuevamente a todos y cada unos de vosotros.
Muchísimas gracias y mucha suerte en vuestra tarea."