Francisco Burgos Cardenal, alférez de la Guardia Civil, cobró en un año 108.467 euros en comisiones, según el Servicio de Asuntos Internos. El alférez era el encargado de adjudicar obras y reformas menores en los cuarteles, que iban a parar siempre a los mismos constructores.
01/06/09
El alférez de la Guardia Civil Francisco Burgos Cardenal realiza, en general, la conducta irregular de informar para la concesión de obras, siguiendo criterios personales no objetivos e interesados, consiguiendo de esta forma un beneficio económico tanto para él como para terceras personas”. Ésta es una de las conclusiones a las que llega el Servicio de Asuntos Internos (SAI) de la Guardia Civil en un informe remitido al Juzgado de Instrucción 45 de Madrid.
El informe forma parte de un sumario de seis tomos y cuyo principal encartado es el alférez Burgos, arquitecto técnico destinado en el Servicio de Acuartelamiento de la Dirección General de la Guardia Civil, el órgano encargado de la gestión, administración y control del patrimonio inmobiliario. La misión del alférez Burgos era la elaboración de propuestas de ejecución de obras de construcción, reforma y reparación en las dependencias de la Guardia Civil, siempre y cuando las obras no superasen los 30.000 euros de presupuesto.
La investigación del SAI acabó –en abril de 2008– con la detención y el encarcelamiento de Francisco Burgos. Además, fueron detenidos dos constructores, Alberto Serrano y Alberto Miguel García –suegro del alférez–, que habían sido los principales beneficiarios de las adjudicaciones del oficial. El procedimiento se instruyó durante un año y el pasado mes de abril, el titular del juzgado de instrucción 45 sobreseyó la causa, ya que el fiscal no apreció indicios de delito en la conducta de los implicados. La Dirección General de la Guardia Civil restituyó en su puesto al alférez, ya que, al pertenecer a la escala facultativa técnica, no hay otro puesto posible para él. Sin embargo, la Dirección del Instituto Armado mantiene abierto un expediente a Francisco Burgos por falta muy grave, que podría acarrear su expulsión del Cuerpo.
La investigación comenzó cuando el SAI averiguó que algunas empresas conseguían casi el cien por cien de los contratos administrativos para la realización de obras menores. Las pesquisas determinaron que entre 2003 y 2007, poco después de la llegada del alférez Burgos al puesto del Servicio de Acuartelamiento, las firmas Construcciones Alberto Serrano e Hijos S.L. y Construcciones Gealdama hicieron 97 obras. Alberto Serrano Ruiz es el administrador único de las dos empresas. Otra de las sociedades beneficiadas por el Servicio de Acuartelamiento es Gertain Obras S.L., propiedad del suegro del alférez Burgos, que creó la empresa poco después de la llegada de su yerno al puesto en el que podía adjudicar obras y reformas.
El procedimiento que seguía el alférez Burgos, siempre según las pesquisas de Asuntos Internos, era bien sencillo: él mismo se encargaba de presentar tres o cuatro presupuestos para cada proyecto. Incluso tenía sellos y hojas firmadas con los membretes de las mismas empresas que supuestamente pujaban por las obras. En los registros practicados en la casa y el despacho del alférez se hallaron hojas en blanco firmadas con membretes de distintas empresas y sellos de otras firmas, entre los que se encontraba el de Gertain, la sociedad de su suegro.
En un informe incluido en el sumario, elaborado por el SAI, se afirma que el alférez Burgos era quien gestionaba la empresa de su suegro: “Francisco Burgos realizaba los presupuestos y las facturas de la mencionada empresa, aprovechándose de la información privilegiada de la que disponía”, dice el informe.
Asuntos Internos carga en sus conclusiones contra el constructor Alberto Serrano: “Es el principal beneficiado de las actividades irregulares presuntamente cometidas por Francisco Burgos, especialmente por el número de obras obtenidas por el mismo. Burgos informa, asesora y realizaba manipulaciones para conseguir la adjudicación de obras al constructor y confecciona además presupuestos y facturas para Alberto”.
El propio Serrano reconoció en su declaración sobre Burgos: “Me ayuda a hacer la oferta, a desglosarla y a saber cómo se presenta”. Y aceptó que el alférez elaboró presupuestos para su empresa, aunque, matizó “no cobró nada por ello”. Revelador fue también el testimonio de la secretaria de Serrano: “En ocasiones tenía que hacer tres presupuestos. Uno de la empresa de mi jefe y otros dos con hojas con membretes diferentes en los que tenía que incrementar el presupuesto en un dos o tres por ciento”.
El SAI concluye que “Francisco percibe por dichas actividades el seis por ciento del importe de las obras adjudicadas a Alberto; cantidad que ascendería el año 2007 a 108.467 euros”. Asuntos Internos realizó una minuciosa investigación sobre el patrimonio de Francisco Burgos para demostrar que llevaba un tren de vida superior al que le permitían sus ingresos, unos 35.000 euros anuales. Así, los investigadores consideran que los créditos hipotecarios de la pareja (617.000 euros) “podían considerarse muy arriesgados, a no ser que se cuente con otras cuantiosas fuentes de ingresos”. En el registro de su despacho se encontraron 27.850 euros en efectivo. “Cuenta con estos ingresos extraordinarios –se señala en las diligencias–, según se demuestra a través de las numerosas aportaciones de dinero en efectivo de las que ha dejado constancia y al hecho de que no utilice tarjetas de crédito o débito para atender sus gastos corrientes en periodos muy amplios”.
A este respecto, es significativo el apunte hallado en una agenda del Alberto Serrano. En una de las hojas, bajo el epígrafe “Sueldos” aparece un nombre –Paco– y una cifra –2.000–. Según los investigadores, es el sueldo que el constructor pagaría al oficial.