La deflagración de unos 200 kilos de explosivos provoca un cráter en el suelo y destrozos en siete de las 14 plantas del edificio. El ataque ha provocado 60 heridos leves, entre ellos dos embarazadas y seis niños. Más de un centenar de vecinos han sido desalojados de sus casas mientras que la Policía ha acordonado la zona.
Una furgoneta bomba de ETA con 200 kilos de explosivos ha estallado sin aviso previo en torno a las cuatro de la madrugada junto a la casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos, situado entre la calle Jérez y la avenida Cantabria, en un atentado "horrendo" con el que "ETA buscaba una matanza", según ha lamentado el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Alrededor de 60 personas han resultado heridas de carácter leve en la deflagración, entre ellas dos mujeres embarazadas y seis niños. Más de la mitad han precisado ser atendidos en el hospital General Yagüe de la capital burgalesa, aunque todos han regresado ya a sus casas, según ha explicado Rubalcaba en la rueda de prensa ofrecida en el lugar de los hechos.
Tras presentar sus condolencias a las familias afectadas por la explosión, el titular de Interior ha condenado el "carácter especialmente canalla" del atentado, ya que en el edificio vivían 120 personas de las que 41 eran niños y ha destacado que los terroristas "no sólo iban a por los guardias civiles, sino a por sus familias". "Hoy sabemos que los terroristas son asesinos salvajes y enloquecidos", ha remachado. Rubalcaba ha agradecido la colaboración de las Fuerzas de Seguridad y del gobierno regional y ha apostado por la "unidad democrática para acabar con ETA".
La explosión se ha desencadenado en la parte trasera del edificio provocando graves daños materiales en el edificio de la Benemérita, así como en las casas colindantes. Hasta el lugar del siniestro se han desplazado miembros del Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil, y la Policía Local, que han acordonado la zona hasta una distancia de unos doscientos metros y han evacuado a un total de 118 personas.
A pesar de que no habido víctimas mortales, los primeros indicios apuntan a que ETA buscaba una matanza. Fuentes de la investigación han apuntado que el explosivo utilizado habria sido probablemente amonitol, una carga de efecto devastador utilizada por ETA en al menos cuatro ocasiones desde 2008. La deflagración ha dejado un enorme cráter de siete por dos metros y ha dañado hasta siete de las catorce plantas de la casa cuartel. Las mismas fuentes han considerado "un auténtico milagro" la ausencia víctimas mortales y han destacado que la furgoneta estaba estacionada en un aparcamiento abierto, "sin reflejos de onda", que pueden amplificar el efecto destructor de la explosión.
"Pretendían hacer el mayor daño posible"
El delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo, ha señalado que la deflagración ha afectado a las 14 plantas del edificio, sobre todo los primeros pisos, que han quedado destrozados por completo. Alejo ha señalado asimismo en el lugar de los hechos que no se recibieron avisos sobre la existencia del artefacto. "Pretendían hacer el mayor daño posible", ha aseverado. Hasta la zona se han desplazado también el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y el alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio.
La Guardia Civil está trabajando para tratar de determinar el origen de la furgoneta bomba, una Mercedes Vito de color blanco, que llevaba placas de matrícula españolas correspondientes al vehículo de un vecino de una localidad de Burgos, pero no se descarta que proceda de Francia. Las fuerzas de seguridad estaban en alerta desde hace algunas semanas ante el temor de que ETA intentara cometer un atentado con una furgoneta bomba. Estos datos se habían obtenido en investigaciones realizadas en Francia e incluso se buscaban tres furgonetas sospechosas, aunque no corresponde con ninguna de las tres investigadas.